Educado en el seno de una familia de actores, desde muy joven decide dedicarse a la música. Esta tendencia combinada con su pasión por la literatura, hace de la ópera en el género más idóneo para satisfacer sus dotes. Estudió piano y violín, aunque no fue un alumno brillante. Su formación fue casi autodidacta. Mozart, Beethoven y Von Weber fueron sus principales referencias musicales. En el ámbito de la literatura fue un ferviente admirador de Goethe, Schiller y Shakespeare. En 1823 dirige el coro de Würzburg y posteriormente pasaría por varios teatros de provincias. En esta época escribe `Las hadas` su ópera prima, y `La prohibición de amar`. Se queda sin fondos económicos y sufre la persecución de sus acreedores, por lo que emprende un viaje a París. Las tormentas y tempestades que vive de camino a la ciudad de las luces, a su paso por Inglaterra, le llevan a componer `El holandés errante`. En la capital francesa no es reconocido y su situación económica empeora. Pero el éxito no tardaría en llegar. De regreso a su país natal estrena `Rienzi`. La buena acogida que tiene entre el público aumenta su prestigio. En 1842 el Teatro Real estrena `El holandés errante`. En 1848 intervino en la Revolución y en consecuencia tuvo que marcharse a París. En 1857 compone `Tristán e Isolda` una obra que revive una de sus relaciones sentimentales frustradas. Acosado de nuevo por las deudas, tiene un golpe de suerte y Luis II, uno de sus fervientes admiradores, le envía un emisario para invitarle a mantener una entrevista. Solventados los problemas económicos compone para el rey `La marcha del Homenaje`. A finales de la década de los setenta presenta `Los maestros cantores de Nuremberg`. En estos días mantuvo una estrecha relación con Nietzsche. `Sigfrido`, `El oro del Rin`, `El ocaso de los dioses` fueron sus siguientes obras. Tras muchas trabas económicas, en 1882 concluye `Parsifal, su última ópera.