En el Tetrabiblos o Quadripartitum, dividido en cuatro libros, están codificadas todas las elaboraciones culturales astrológicas preexistentes, desde la babilónica a la griega, con especial hincapié en las doctrinas de Hiparco, por el que Ptolomeo sentía una gran admiración. El Tetrabiblos puede ser definido por derecho propio como el primer tratado científico de astrología publicado en Occidente. El aspecto más relevante de esta obra fundamental es el de que por primera vez se producía la escisión - todavía existente- entre la ciencia que estudia el movimiento de los astros (astronomía) y la ciencia de la interpretación de los influjos y de los efectos de éstos sobre el hombre (astrología). Ptolomeo atribuyó a las estrellas fijas, entre otras cosas, la facultad de influir decisivamente sobre el destino humano. Estableció el sistema de las regencias planetarias y dedicó una parte notable de su obra al horóscopo individual, sugiriendo varias técnicas de interpretación. Si bien algún signo precursor de la ruptura entre astrología y astronomía pudo percibirse en las polémicas de la escuela griega -entre sofistas por una parte y entre Sócrates y Platón por otra-, la distinción neta tuvo lugar con Ptolomeo, aunque en el conjunto de su obra intentó una síntesis, que parece más un compromiso que la recomposición de una unidad sólo temporal e instrumentalmente dividida. A partir de esta `dualidad` la astronomía seguirá en los siglos venideros la vía de la `ciencia`, mientras que la astrología se mantendrá en el ámbito de la adivinación.
A Ptolomeo se le atribuye el mérito de haber transmitido la síntesis del saber astrológico más antiguo, pero sobre todo el de haber conferido a la astrología esa orientación individualista que desde los neoplatónicos en adelante ya no se abandonará.