En esas p?ginas, relata Pitol, `menciono las lecturas que hago, las dificultades que tengo con algunas personas, recuerdos de M?xico y muchas notas de Viena, Budapest o Italia, adonde viajaba a menudo, pero Praga, esa ciudad que amo lealmente y que me marc? mucho, no aparece`. El autor de `El desfile del amor` justifica esta ausencia tan significativa al referirse a la capital checa como una ciudad `tan deslumbrante, tan rica de elementos, tan espl?ndida visualmenteque escribir ligeramente sobre ella ser?a desacreditarla`.