Jack Vance nació en California en 1916. Publicó por primera vez en 1945 a la edad de 29 años. Hasta la década del ´70 trabajó como agrimensor, carpintero, alfarero y, sobre todo, marino. Aunque en la actualidad padece de ceguera, Vance aún sigue escribiendo y publicando, con la ayuda de su esposa Norma y su hijo John. Sus intereses incluyen la construcción de botes y el jazz, toca la trompeta y el banjo.
Su obra literaria incluye unas 150 novelas, `nouvelles` y cuentos. Vance es mayormente conocido como autor de ciencia ficción, categoría que él rechaza. En su larga carrera ha escrito libros de varios géneros, incluyendo el clásico de fantasía `La Tierra Moribunda` (la Edición Integral respeta el título original, Mazirian el Mago). También ha escrito doce novelas, pertenecientes al género de suspenso.
¿Cómo describir su trabajo? El autor favorito del siglo veinte de Vance es P. G. Wodehouse, y Vance también es un humorista. Sus `fantasías` están más cerca de L. Frank Baum que de Tolkien. Sus `misterios` están más cerca de Thackeray que de John D. MacDonald. Su `ciencia ficción` es más cercana a Cervantes, Dante, Swift, de la Fontaine o Rabelais que a Asimov o Herbert.
Jack Vance es un gran autor. Merece ser descubierto por cualquiera que esté seriamente interesado en la literatura. Debería ocupar uno de los primeros puestos en la historia literaria del siglo veinte, no por su influencia, que ha sido lamentablemente muy poca, sino por la jerarquía artística de su obra. Es necesario, por lo tanto, explicar las circunstancias que han impedido que Vance fuera más difundido. Sus trabajos han sido publicados como `ciencia ficción`, pero no llegan a satisfacer las expectativas del lector típico de ese género. Por el mismo motivo no han alcanzado a lectores que jamás leerían ciencia ficción. El encuentro entre Vance y la masa de sus lectores potenciales aún debe llevarse a cabo.
Los relatos de Vance carecen de pretensiones y no siguen moda alguna. Si bien en un principio parecen típicas aventuras juveniles, a medida que se avanza en la lectura se descubre que de pronto surge algo totalmente nuevo. Las historias cubren todo el espectro de la experiencia humana. Aunque puedan ser picarescas, jamás son vulgares, Vance tiene un alto respeto por los lectores inteligentes y atentos. Si se lo puede calificar como `humorista` en el sentido más amplio, esto no debería entenderse como ausencia de patetismo o tragedia, sino que indica su actitud esencial. Aunque el aspecto filosófico de su trabajo es primordial, lo que distingue a sus relatos, por sobre todas las cosas, es su atmósfera sugestiva. Vance es un escritor al que siempre resulta gratificante leer y volver a leer, un narrador cuyo dominio del lenguaje constituye un legado del siglo veinte para las generaciones futuras.
Vance es menos conocido en América que en Europa, particularmente en Francia, Holanda y Suecia.