Ser Budista en este tiempo, no se diferencia socialmente con otros tiempos porque al menos en el Budismo Zen Japonés, no se hacen exhibiciones públicas, ni extravagancias espectaculares como tampoco se buscan adeptos,
es el aspirante el que busca al maestro y por esto, no se nota nada aparente o raro. Los que hacemos la Práctica del afeitado de cabeza habitualmente, tampoco nos distinguimos de los que la siguen como una moda.
En otros aspectos de la conducta, el trato, las relaciones, el Budista Zen, trata de borrar
su Ego con maneras discretas, modestas, medidas y equilibradas que no llaman la atención. No es que se trate de ningún secreto pero tratamos de evitar hablar de Budismo personalmente o con frivolidad. Amigos y parientes pueden no estar al tanto y entre practicantes no será fácil reconocerse a primera vista si no se forma parte del mismo grupo.