Hubo un tiempo en que en las montañas y tierras del Perú estallaban breves fogonazos. Era la luz de la cámara de Martín Chambi. Artista peruano de la fotografía, olvidado por varias décadas. En 1988, cerca de la explanada de Sacsayhuaman, en Cuzco, el fotógrafo español Luís de Toledo concibió el proyecto de recuperar su obra. Así se encendió el fósforo que, luego, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, encendería la exposición que rescataba 180 imágenes de Chambi, un genio de los Andes. La exposición se convertiría en itinerante. Durante cinco años, recorrería el mundo. Hoy, la obra de Chambi es más celebrada en España o Nueva York que en su propia patria.
Chambi, y su mirada poderosa de artesano de la luz, dejó alrededor de 30.000 negativos.