El ingeniero Yuri Áverbaj (o Áverbach) nació en Kaluga (Rusia) el 2 de febrero de 1922. En el campo del ajedrez además de jugador ha sido un gran problemista, escritor y organizador.
Fue jugador de primera fila después de la segunda Guerra Mundial y se clasificó para la final del campeonato soviético en 1948. En 1952 participó en el interzonal de Estocolmo y en 1953 en el torneo de candidatos de Neuhausen-Zúrich. En 1954 fue campeón de la URSS y en 1956 quedó tercero en el torneo de Mar del Plata.
Su juego se caracteriza por la precisión, a la manera de Capablanca, y por el gran dominio de los finales. Ha publicado un tratado sobre finales que es ejemplar, además de un interesantísimo estudio sobre el ajedrez en la Unión Soviética.
En -Lecturas de ajedrez-, de Yuri Averbaj, se lee: -En la `Bolsa` del ajedrez existe una determinada correlación de valores: la dama se cotiza más que la torre, ésta tiene más valor que el alfil o el caballo, y éstos a su vez valen un poco más que el peón. Todo ajedrecista conoce esta verdad elemental. Pero, a veces, se produce una imprevista situación en la que estos habituales planteamientos se quebrantan, se crea una sobreestimación de valores y consecutivamente una crisis `bursátil.